Saludos, hoy es de esas noches que hacen afición al Concurso de Murgas, con varias murgas con aroma a finalistas y otras que se podrían quedar muy cerca. Vamos con nuestra particular crónica de la primera noche de Semifinales del COMBA 2020.
- Cristo, ¿cómo has llegado tan pronto? Ah, ya sé, has venido volando.
- Que no, Piti, primo, que eres tú el que llegas tarde, mira, más de veinte minutos.
- Perdona socio, me tendré que robar un reloj por ahí, que se ve que ya no fabrican recambios para el Flick Flack que guardaba en mi casa. ¿Dónde vamos hoy?
- ¿Cómo que dónde vamos? A rezarle a la virgencita para que me dé poderes de una vez.
- Qué me dices... si yo en la cárcel iba todos los días para pedirle que me soltaran. Y no me escuchó hasta el último día, ya es casualidad. ¿Te he llegado a contar cómo eran los policías de la cárcel?
- Cuenta, pero rápido.
- Es muy largo, parecían los Village People, un día vestían de indios, otro de vaqueros, no recuerdo si algún día incluso de albañiles... Eso sí, de la mejor calidad humana y lo hacían siempre muy bien, les deseo que aguanten mucho en sus puestos.
- Pues sí, primo, sí, qué cosas. Queda un rato para que empiece, ¿vamos a la sala de al lado? Han puesto unos cuadros tope raros que parece que el tío se flipó mazo al pintarlos, creo que están a punto de quitarlos, pero aún podemos verlos.
- Pero si está petado de gente- dijo Cristo al ver un guía enseñando la muestra de cuadros a más treinta turistas- oye, compadre, ¿os queda para mucho?
- No, unas pinceladas más sobre este artista surrealista y ya se marcha este guía. Cada año lo hago mejor, pero no consigo que me renueven y...
- Que vale, que pin, que pam, suerte el año que viene. ¡Piti!, ¿nos vamos a misa? Hoy hablan de Moisés, o de Noé, o de Ava y Edán.
- ¿Otra vez? La semana pasada también salieron esos y seguro que toda esta semana hasta el final contando la historia. Y encima ahora se paga el cepillo con tarjeta y no se pueden robar las monedas. Mira, ¿sabes? Me voy a quedar aquí fuera fumando hasta que acabes. Incluso si ves que estoy distraído cuando salgas, déjame, ya me quedo yo aquí.
- Tú mismo, el Cristo se va.
- Que la paz sea contigo.
Primera peña dedicada al Carnaval de Badajoz (desde 2013). Información, novedades, reseñas y toda clase de datos curiosos para seguir aportando a nuestra fiesta de interés turístico nacional.
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miércoles, 19 de febrero de 2020
miércoles, 12 de febrero de 2020
Microcrónica literaria de la 1ª noche de Preliminares del #COMBA2020
¡Buenas noches! El COMBA ya comenzó, ¡y de qué forma! Junto con las risas y las emociones no podía faltar otro clásico: nuestras crónicas en formato Microrrelato de ficción. Vamos con la de esta noche:
El Director y la regidora del Museo pasean por los pasillo mirando atentamente a los visitantes. De pronto, se paran a ver a un hombre con mal aspecto que mira con curiosidad unos cuadros de animales.
- ¿Sabemos quién es ese? ¿No deberíamos echarlo?
- Lo llaman el Piti y se pasa el día entero aquí. Me han hablado de su pasado y te advierto que es mejor que no le digamos nada.
El Director decide hacerle caso y el contacto se limita a un "buenos días" de cortesía.
- Qué poca gente hay viendo esta colección de animales, ¿no?- se lamente el director-. Son de un gran pintor, pero hay que reconocer que, aunque ha habido cambios en su estilo, esta no es su mejor obra, aun no tengo claro que lo renovemos una semana más.
- Yo ya se lo advertí, que igual ese cambio hasta de nombre no era igual lo más acertado...
- En cambio, mira las otras dos salas: la de Dalí, que, a pesar de la pinta de sieso que tenía el tío, los cuadros tienen bastante gracia y son muy originales, esta colección pertenece a la primera que hizo tras su retiro espiritual de un año, y se ve que le fue bastante bien. Y también la de motivos bíblicos, que son muy fieles al relato del Antiguo Testamento, pero a su vez parecen más amables e incluso más divertidos ue los relatos originales. Nos van a salvar la temporada, todo el mundo los admira, hace fotos, capta los detalles de los cuadros... ¡Estas dos exposiciones están renovadas una semana más desde ya!
- Le voy a decir una cosa, Director, conste que yo ya le advertí que serían un puntazo, no me dé las gracias.
- Le advertí, le advertí... ¿pero usted ve el futuro o qué?
- Más o menos. Es más, preveo pronto un gran momento de sufrimiento seguido de una gran calma.
- ¿Pero qué se está usted invent...?- El Director no pudo terminar la frase.
Un grupo de unas quince personas vestidas de rojo irrumpieron en el Museo, haciendo que la gente se arremolinara en una esquina.
Hablaban todos a la vez, pedían cosas, hacían reivindicaciones... sabían lo que hacían, pero no parecían gente veterana.
En un giro inesperado de los acontecimientos, Piti, del que nos habíamos olvidado, se acercó a ellos con parsimonia, le dijo algo a su líder al oído y el grupo entero salió huyendo, sin mucho pinta de volver por allí en un tiempo.
- ¿Qué les has dicho para que se vayan así?
- Se lo diré si me deja que esté por aquí toda la semana que viene. Si estoy aquí no estoy robando fuera.
- Está bien, tiene mi palabra y un pase indefinido a la colección, y ahora cuéntemelo.
- Parece que no les ha gustado que les dijera que habían sido los últimos en llegar, porque como los últimos serán los primeros...- y, dicho esto, se marchó a seguir mirando cuadros.
- Señor Director, recuerda que le dije que no debíamos echar a este hombre, vamos que se lo...
- Que me lo advirtió, sí, me lo advirtió. Mire, señorita, me estaba planteando seriamente rescindir su contrato, pero ahora me estoy planteando seriamente renovarle una semana más.
- Muchas gracias, Director. Pero ya lo sabía.
El Director y la regidora del Museo pasean por los pasillo mirando atentamente a los visitantes. De pronto, se paran a ver a un hombre con mal aspecto que mira con curiosidad unos cuadros de animales.
- ¿Sabemos quién es ese? ¿No deberíamos echarlo?
- Lo llaman el Piti y se pasa el día entero aquí. Me han hablado de su pasado y te advierto que es mejor que no le digamos nada.
El Director decide hacerle caso y el contacto se limita a un "buenos días" de cortesía.
- Qué poca gente hay viendo esta colección de animales, ¿no?- se lamente el director-. Son de un gran pintor, pero hay que reconocer que, aunque ha habido cambios en su estilo, esta no es su mejor obra, aun no tengo claro que lo renovemos una semana más.
- Yo ya se lo advertí, que igual ese cambio hasta de nombre no era igual lo más acertado...
- En cambio, mira las otras dos salas: la de Dalí, que, a pesar de la pinta de sieso que tenía el tío, los cuadros tienen bastante gracia y son muy originales, esta colección pertenece a la primera que hizo tras su retiro espiritual de un año, y se ve que le fue bastante bien. Y también la de motivos bíblicos, que son muy fieles al relato del Antiguo Testamento, pero a su vez parecen más amables e incluso más divertidos ue los relatos originales. Nos van a salvar la temporada, todo el mundo los admira, hace fotos, capta los detalles de los cuadros... ¡Estas dos exposiciones están renovadas una semana más desde ya!
- Le voy a decir una cosa, Director, conste que yo ya le advertí que serían un puntazo, no me dé las gracias.
- Le advertí, le advertí... ¿pero usted ve el futuro o qué?
- Más o menos. Es más, preveo pronto un gran momento de sufrimiento seguido de una gran calma.
- ¿Pero qué se está usted invent...?- El Director no pudo terminar la frase.
Un grupo de unas quince personas vestidas de rojo irrumpieron en el Museo, haciendo que la gente se arremolinara en una esquina.
Hablaban todos a la vez, pedían cosas, hacían reivindicaciones... sabían lo que hacían, pero no parecían gente veterana.
En un giro inesperado de los acontecimientos, Piti, del que nos habíamos olvidado, se acercó a ellos con parsimonia, le dijo algo a su líder al oído y el grupo entero salió huyendo, sin mucho pinta de volver por allí en un tiempo.
- ¿Qué les has dicho para que se vayan así?
- Se lo diré si me deja que esté por aquí toda la semana que viene. Si estoy aquí no estoy robando fuera.
- Está bien, tiene mi palabra y un pase indefinido a la colección, y ahora cuéntemelo.
- Parece que no les ha gustado que les dijera que habían sido los últimos en llegar, porque como los últimos serán los primeros...- y, dicho esto, se marchó a seguir mirando cuadros.
- Señor Director, recuerda que le dije que no debíamos echar a este hombre, vamos que se lo...
- Que me lo advirtió, sí, me lo advirtió. Mire, señorita, me estaba planteando seriamente rescindir su contrato, pero ahora me estoy planteando seriamente renovarle una semana más.
- Muchas gracias, Director. Pero ya lo sabía.
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