Buenas noches, termina la segunda noche de Preliminares y toca presentaros la crónica correspondiente. Recordad que es diferente a las que leeréis en otros medios. Ni mejor, ni peor, diferente. Disfrutadla.
- Allí al fondo pueden ver el set donde se está rodando El Exorcista. Cuidado, no se acerquen mucho, no les vayan a salpicar.
El guía turístico de la Ciudad del Cine de Badajoz (sí me lo acabo de inventar, pero es un recurso literario de la ficción, venga, seguid leyendo), estaba enseñando los diferentes escenarios a un grupo de gente muy variopinta: una cargada con una barbacoa, otra con una cesta de flores, una abuela y su bastón... No prestaban mucha atención y no hacían más que mirar el reloj. Mientras, el pobre guía les intentaba transmitir sus valiosos conocimientos.
- A la derecha pueden ver que están rodando una de romanos ambientada en Emérita Augusta. Antes de empezar a rodarla parecía muy poco atractiva, pero ahora que han empezado, resulta que los actores son muy conocidos y tiene buena pinta. Incluso se habla de rodar una segunda parte. Esta primera están a punto de terminarla.
- ¿Y sabe si tienen para mucho?- preguntó la choni del grupo.
- Pues pa unos cuatro días, más o menos.
- Ah, eso es demasiado para nosotras. Nos tenemos que ir ya, que luego nos quitan el sitio en San Isidro. Hasta otro rato.
El guía se quedó solo, sin nadie a quien enseñar. Miró la hora, aún le quedaba mucho tiempo para acabar su jornada. Además, a la semana siguiente tendría que volver a enseñar aquel inmenso local. Mientras deambulaba por sus pasillos, sonreía, sabiendo que su trabajo estaba bien valorado, aunque llevaba tiempo soñando con el ascenso. Pero tenía paciencia, sabía que algún día llegaría.
Tan absorto estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que se le acercó una mujer y le soltó:
- Qué joven tan apuesto, seguro que vienes a hacer un papel de galán, no, no, mejor, el de un neurocirujano seductor. ¡No, espera! Eres el prota de la nueva peli de Tarzán. Bueno, da igual, en cualquier caso, ¿necesitas representante?
- Pero Jacinta, que soy yo, límpiate las gafas.
- Ay, perdona, hijo, no te había reconocido, si nos presentaron ayer. He preguntado a todo el que me cruzo y nadie quiere que lo represente. Creo que voy a dejar este trabajo y me voy a dedicar a otra cosa.
- No digas eso, verás, ¿cuántos contratos has firmado desde que estás aquí?
- Ninguno.
- Ah, entonces igual sí hay que plantearse cosas.
Y de nuevo volvió a quedarse solo, pero no por mucho tiempo. Sonidos de disparos y gritos llegaron a sus oídos provenientes del rodaje de una película de indios y vaqueros: su género favorito. Y allí se quedó el resto de la tarde.
La película era en realidad un musical basado en el humor. Los vaqueros hacía un chiste y replicaban los indios. Los indios cantaban una estrofa y los vaqueros se la devolvían. Volaban balas y flechas, tipis y cantinas eran arrasados y entre todos levantaban una polvareda impresionante que se esparcía más allá de los límites del escenario.
Cuando se disipó, los vaqueros yacían en el suelo, heridos pero no muertos; mientras los indios celebraban por la batalla ganada. Aún quedaba mucho para ganar la guerra, pero el primer paso ya estaba dado y esperaban con ganas la siguiente.
Primera peña dedicada al Carnaval de Badajoz (desde 2013). Información, novedades, reseñas y toda clase de datos curiosos para seguir aportando a nuestra fiesta de interés turístico nacional.
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jueves, 13 de febrero de 2020
jueves, 1 de febrero de 2018
Microcrónica literaria de la 3ª noche de Preliminares del #COMBA2018
- Y a continuación, la persona que nos va a llevar a ser la mejor Comunidad, o país, o continente... no tenemos muy claro qué entidad geográfica seremos... Lo dicho, con todos ustedes... ¡Nuestro Presidente!
Una gran ovación se extendió por el pabellón, todo el público en pie, jaleando. ¿Todo? ¡No! Un tipo de negro, con más cejas que Frida Kahlo seguía sentado, de brazos cruzados, escuchando y esperando su momento.
- ¡Gracias, compañeros y compañeras! ¡Gracias por vuestros aplausos y ánimos! Ayer era camarero, hoy Presidente, quién sabe qué seré mañana. Todos pensábamos que solo iba a estar una legislatura, pero viendo la inesperada acogida, puede que remotamente llegue a plantearme otra o, si acaso, volver más adelante con más experiencia. Y también, que sepáis que... ¿sí?- mensaje por el pinganillo de su director de campaña- ¿seguro? Pero les romperé el corazón... está bien, se lo digo... ¡Compañeros, compañeras!, una mala noticia: me informan de que se ha terminado el catering de esponjillas y gominolas que teníamos para vosotros. Por lo visto, no lo preparamos del todo bien, se han acabado y no volveremos a traer más. ¡Lo siento!
Lejos de enfadarse, el público se volvió a poner en pie, dando ánimos. ¿Todo? ¡No! El tipo con el pelo lamido por una vaca y gesto de estar chupando un limón se levantó también, pero para quejarse mientras se iba:
- Encima del escándalo que montáis no hay para comer, anda ya, que solo queréis juerga, cachondeo y ruido. No has prometido eliminar todas las fiestas, olvídate de mi apoyo, ahí os quedáis.
Se marchó buscando el mejor sitio para estar tranquilo y sin ruidos: la iglesia. Pero no para rezar, solo para sentarse a mirar y escapar del "bullicio" de aquella tranquila avenida.
Pero no encontró lo que buscaba: dos bancos más adelante, había una señora rezando en voz alta un rosario; a su derecha, otras dos señoras parloteando de sus cosas; detrás un señor que se había dormido y roncaba como un cerdo... Enfadado, se dirigió al cura:
- Quiero hablar con el responsable.
- Yo soy el sacerdote, ¿qué deseas, hijo?
- No, contigo no, con tu superior.
- ¿El obispo?
- No, con Dios.
- ¿Con Dios? Él ahora no está, o sea, sí está, en todas partes y estará hasta el final. Pero yo soy su representante, si hablas conmigo es como si hablases con Él.
- ¿Seguro?
- Que sí, jediondo, que sí...
- ¿Qué me has llamado?
- Nada, nada. ¿Qué me tenías que decir?
- Que aquí no se puede estar, hay ruidos por todas partes. Hasta que eso no se arregle, me pienso quedar aquí, en forma de protesta.
- Esta iglesia está siempre abierta. No hay problema en que te quedes, hijo. Dios, en su gran misericordia, acoge a todo el mundo en su casa.
- Encima palabras raras. Pues aclarado, me pienso quedar aquí al menos hasta el final de la semana que viene. Díselo a tu superior.
- Tranquilo, Dios se quedará también ese tiempo, lo comprobará él mismo. Hijo, ¿te puedes ir en paz de una vez?
Una gran ovación se extendió por el pabellón, todo el público en pie, jaleando. ¿Todo? ¡No! Un tipo de negro, con más cejas que Frida Kahlo seguía sentado, de brazos cruzados, escuchando y esperando su momento.
- ¡Gracias, compañeros y compañeras! ¡Gracias por vuestros aplausos y ánimos! Ayer era camarero, hoy Presidente, quién sabe qué seré mañana. Todos pensábamos que solo iba a estar una legislatura, pero viendo la inesperada acogida, puede que remotamente llegue a plantearme otra o, si acaso, volver más adelante con más experiencia. Y también, que sepáis que... ¿sí?- mensaje por el pinganillo de su director de campaña- ¿seguro? Pero les romperé el corazón... está bien, se lo digo... ¡Compañeros, compañeras!, una mala noticia: me informan de que se ha terminado el catering de esponjillas y gominolas que teníamos para vosotros. Por lo visto, no lo preparamos del todo bien, se han acabado y no volveremos a traer más. ¡Lo siento!
Lejos de enfadarse, el público se volvió a poner en pie, dando ánimos. ¿Todo? ¡No! El tipo con el pelo lamido por una vaca y gesto de estar chupando un limón se levantó también, pero para quejarse mientras se iba:
- Encima del escándalo que montáis no hay para comer, anda ya, que solo queréis juerga, cachondeo y ruido. No has prometido eliminar todas las fiestas, olvídate de mi apoyo, ahí os quedáis.
Se marchó buscando el mejor sitio para estar tranquilo y sin ruidos: la iglesia. Pero no para rezar, solo para sentarse a mirar y escapar del "bullicio" de aquella tranquila avenida.
Pero no encontró lo que buscaba: dos bancos más adelante, había una señora rezando en voz alta un rosario; a su derecha, otras dos señoras parloteando de sus cosas; detrás un señor que se había dormido y roncaba como un cerdo... Enfadado, se dirigió al cura:
- Quiero hablar con el responsable.
- Yo soy el sacerdote, ¿qué deseas, hijo?
- No, contigo no, con tu superior.
- ¿El obispo?
- No, con Dios.
- ¿Con Dios? Él ahora no está, o sea, sí está, en todas partes y estará hasta el final. Pero yo soy su representante, si hablas conmigo es como si hablases con Él.
- ¿Seguro?
- Que sí, jediondo, que sí...
- ¿Qué me has llamado?
- Nada, nada. ¿Qué me tenías que decir?
- Que aquí no se puede estar, hay ruidos por todas partes. Hasta que eso no se arregle, me pienso quedar aquí, en forma de protesta.
- Esta iglesia está siempre abierta. No hay problema en que te quedes, hijo. Dios, en su gran misericordia, acoge a todo el mundo en su casa.
- Encima palabras raras. Pues aclarado, me pienso quedar aquí al menos hasta el final de la semana que viene. Díselo a tu superior.
- Tranquilo, Dios se quedará también ese tiempo, lo comprobará él mismo. Hijo, ¿te puedes ir en paz de una vez?
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