- Bienvenido a la clínica Operación Triunfo, pase a la sala de espera, por favor, enseguida le llamamos.
Tras dar las gracias con media voz, y agarrando el paquete de pañuelos para enjugarse las lágrimas, entró en el cuarto que le había indicado el celador. Había otras dos mujeres.
- Buenos días, ¿la última, por favor?
- Yo misma- dijo una de las mujeres, la que llevaba las manos encadenadas.
- Muchas gracias, entonces, ¿suponque usted será la primera mujer?- era una obviedad, pero tenía que confirmar la teoría.
- Así es, yo ya estaba aquí desde que se abrió esta clínica, y me he hecho tantos retoques que nadie me reconocería. Aunque tienen que reconocer que, siendo inicialmente una costilla, he ido a mejor.
- Las cosas como son, señorita, tiene muy buen aspecto.
- Gracias, pero aún así, seguiré viniendo, las veces que haga falta. Solo espero que el cirujano también esté esos días. De momento, me han confirmado ya la cita de la semana que viene. Amiga, ¿y tú por qué llevas esas cadenas? ¿No serás una esclava- y se rió con esa ocurrencia, pero al momento calló al ver el gesto de la otra mujer.
- Podemos llamarlo así, pero no es estrictamente cierto. Yo vengo a operarme una mancha extraña que tengo en la espalda, tiene varias tonalidades y, si se fija bien, parece un pequeño demonio. El caso es que lleva tiempo molestándome, no me deja hacer vida normal, me tiene como esclavizada. Y, para colmo, me han dicho que no lo puedo tocar, así que me obligo a llevar las manos atadas, para no alcanzar a rozarlo. Por suerte, creo que este Carnaval me podré librar de él. Una sesión más y seré libre.
- ¿Les importa si enciendo la televisión? Está a punto de terminar el partido de España y quiero ver el final- un par de gestos interpretados como "si son solo cinco minutos, adelante"le hicieron levantarse a encenderla- ¡Qué mal se ve la pantalla! Está muy oscura, parece que los nuestros son todos africanos. ¡Y encima vamos perdiendo y nos van a eliminar! Miren, yo mejor lo apago, que había muchas esperanzas en volver a hacer algo grande y al final a casa a las primeras de cambio.
En ese instante entró el doctor preguntando por la primera mujer:
- ¿Eva? Puede pasar. Le confirmó mi compañero la cita de la semana que viene, ¿verdad? Perfecto, pues nos veremos de nuevo. Vamos con su nueva sesión de cirugía...
- ¿Y usted por qué llora?- preguntó la chica de las cadenas- ¿Sigue triste por el partido?
- ¿Qué partido? Ah, no. Bueno sí, es que los jugadores me han recordado al tío que me ha robado a mi mujer de un día para otro. Aún no lo he asimilado, pero lo más grave es que tenía muchas cosas para ella que ahora no le voy a poder ofrecer: un viaje a Punta Cana, unas entradas para El Rey León en Madrid o una operación de cirugía estética. De hecho he venido para aprovecharla yo, así no la pierdo. Era para un aumento de pecho, pero espero que me lo descambien por un vale para otra cosa.
- ¿La echa mucho de menos?
- Cada hora menos, pero sí, mucho. Y yo pensaba que ella me echaba de menos a mí también. Incluso llegué a creer que me había puesto hasta un detective para vigilarme. Ayer me estuvo siguiendo un tipo con gabardina un buen rato. Pero logré despistarlo y no lo he vuelto a ver, no debería ser muy bueno, le queda mucho por mejorar.
- Eso, que practique, que nadie es capaz de triunfar al primer intento. Bueno, yo sí.
Primera peña dedicada al Carnaval de Badajoz (desde 2013). Información, novedades, reseñas y toda clase de datos curiosos para seguir aportando a nuestra fiesta de interés turístico nacional.
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sábado, 23 de febrero de 2019
viernes, 22 de febrero de 2019
Microcrónica literaria de la 3ª noche de Preliminares del #COMBA2019
- Y hasta aquí la exposición de mi demostración sobre la Teoría de Salcines, de por qué se pierden en la lavadora los calcetines.
Todos los asistentes a la charla se pusieron en pie a ovacionar al científico de prestigio que había demostrado su gran sabiduría con aquel complicado teorema.
- Durante el día les pasaremos un email con las dos charlas que daré la semana que viene.
La sala se quedó prácticamente vacía, solo quedó un asistente, que se acercó al científico.
- Buenas tardes, es un honor saludar a todo un Premio Nobel, yo este año soy candidato, ¿sabe? Bueno, también lo es Donald Trump, así que no sé qué credibilidad tiene.
- Buenas tardes, ¿y a qué es usted candidato, si no es indiscreción?
- Al de la Paz. Sí, no me mire así, parezco un feroz guerrero, pero en realidad predico la paz. Ayer, sin ir más lejos, fui a defender a unos toros a una corrida de unos forcados portugueses.
- ¿Y se vio agraciado en su pretensión?
- Qué va, fui a defender al toro y acabó pegándome cuatro revolcones. Menos mal que los forcados solo tenían una única función. La semana que viene tendré más tiempo para seguir trabajando por la paz. Pero no quiero hablar de mí, me gustaría que me contara cómo consiguió elaborar su teoría.
- Pues se lo contaré encantado, pero no aquí. ¿Le importa que bajemos al bar de enfrente? Conozco a todos los camareros menos a uno, que nunca me atiende a mí.
Entraron al establecimiento, se sentaron, pidieron las cartas y, ocultos tras ellas como espías cutres, empezaron a cuchichear:
- Mire, mire, ese es el camarero que le decía. Solo atiende a ese cliente, siempre que vengo, están ahí. Volveremos mañana y ahí estarán, y pasado, y la semana que viene...
- Si el camarero hace bien su trabajo, y el cliente es generoso en el trato y las propinas, yo les doy mi bendición.
- Se rumorea que igual este año gana el premio al mejor camarero. Pero no me haga mucho caso, también decían que España iba a ganar el Mundial... Pero cambiemos de tema, usted quería saber el origen de mi teoría. Pues aunque no se lo crea, necesité ayuda.
- ¿De otro científico? ¿De algún investigador? ¿De Yahoo respuestas?
- No, de una rata- al ver la cara de estupefacción del guerrero, tuvo que explicarse-. Verá, yo tengo mucha sabiduría, pero la limpieza no es mi fuerte y, hace años, apareció una rata que se me quedó mirando intrigada. Desde entonces, aparece días sueltos, pero de tanto pasear entre libros, ha pasado de rata callejera a rata de biblioteca. No creo que vuelva a aparecer en una temporada, pero la última vez tuvimos una discusión bastante clarificadora y me hizo abrir los ojos. Le estoy muy agradecido.
- Qué historia más extraña. Me ha recordado a mi infancia en la granja, cuando jugaba a que hablaba con los animales, qué tiempos aquellos, creo que de entonces me viene mi amor por la paz.
- ¿Ha vuelto a aquella granja?
- Solo una vez, pero el recuerdo que tenía no se parecía a la realidad y me decepcionó, no creo que vuelva por allí. Huy, mire el camarero, ¿quiere una cerveza? Perfecto, ¿nos pone dos quintos? Gracias.
Todos los asistentes a la charla se pusieron en pie a ovacionar al científico de prestigio que había demostrado su gran sabiduría con aquel complicado teorema.
- Durante el día les pasaremos un email con las dos charlas que daré la semana que viene.
La sala se quedó prácticamente vacía, solo quedó un asistente, que se acercó al científico.
- Buenas tardes, es un honor saludar a todo un Premio Nobel, yo este año soy candidato, ¿sabe? Bueno, también lo es Donald Trump, así que no sé qué credibilidad tiene.
- Buenas tardes, ¿y a qué es usted candidato, si no es indiscreción?
- Al de la Paz. Sí, no me mire así, parezco un feroz guerrero, pero en realidad predico la paz. Ayer, sin ir más lejos, fui a defender a unos toros a una corrida de unos forcados portugueses.
- ¿Y se vio agraciado en su pretensión?
- Qué va, fui a defender al toro y acabó pegándome cuatro revolcones. Menos mal que los forcados solo tenían una única función. La semana que viene tendré más tiempo para seguir trabajando por la paz. Pero no quiero hablar de mí, me gustaría que me contara cómo consiguió elaborar su teoría.
- Pues se lo contaré encantado, pero no aquí. ¿Le importa que bajemos al bar de enfrente? Conozco a todos los camareros menos a uno, que nunca me atiende a mí.
Entraron al establecimiento, se sentaron, pidieron las cartas y, ocultos tras ellas como espías cutres, empezaron a cuchichear:
- Mire, mire, ese es el camarero que le decía. Solo atiende a ese cliente, siempre que vengo, están ahí. Volveremos mañana y ahí estarán, y pasado, y la semana que viene...
- Si el camarero hace bien su trabajo, y el cliente es generoso en el trato y las propinas, yo les doy mi bendición.
- Se rumorea que igual este año gana el premio al mejor camarero. Pero no me haga mucho caso, también decían que España iba a ganar el Mundial... Pero cambiemos de tema, usted quería saber el origen de mi teoría. Pues aunque no se lo crea, necesité ayuda.
- ¿De otro científico? ¿De algún investigador? ¿De Yahoo respuestas?
- No, de una rata- al ver la cara de estupefacción del guerrero, tuvo que explicarse-. Verá, yo tengo mucha sabiduría, pero la limpieza no es mi fuerte y, hace años, apareció una rata que se me quedó mirando intrigada. Desde entonces, aparece días sueltos, pero de tanto pasear entre libros, ha pasado de rata callejera a rata de biblioteca. No creo que vuelva a aparecer en una temporada, pero la última vez tuvimos una discusión bastante clarificadora y me hizo abrir los ojos. Le estoy muy agradecido.
- Qué historia más extraña. Me ha recordado a mi infancia en la granja, cuando jugaba a que hablaba con los animales, qué tiempos aquellos, creo que de entonces me viene mi amor por la paz.
- ¿Ha vuelto a aquella granja?
- Solo una vez, pero el recuerdo que tenía no se parecía a la realidad y me decepcionó, no creo que vuelva por allí. Huy, mire el camarero, ¿quiere una cerveza? Perfecto, ¿nos pone dos quintos? Gracias.
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jueves, 21 de febrero de 2019
Microcrónica literaria de la 2ª noche de Preliminares del #COMBA2019
- Venga, hijo, bájate, que ya hemos llegado. Mira, ahí está.
La Muerte y su hijo se bajaron de la nube negra en la que se desplazaban habitualmente cuando llegaron a aquella dehesa medio desierta.
El hijo se hizo el remolón, pero acabó bajando y dirigiéndose al grupo de personas aburridas y enfadadas que estaban allí. El chaval estaba aprendiendo el oficio y, aunque no le gustaba mucho, sabía que al menos debería ejercer una vez más.
- Mira y aprende, hijo- el padre llamó la atención del numeroso grupo de personas, que se cobijaban bajo la sombra que daba aquel tren humeante que se había estropeado horas antes-. Buenos días, señores, soy la Muerte, y vengo a llevarme a uno de ustedes.
Palidez, confusión, miedo y algún desmayo siguieron a esta declaración, mientras, la Parca impasible sacaba una lista y la repasaba en silencio. Un silencio tenso.
- Y quien tiene que poner fin a sus días es... - más silencio abrumador, como si fuera la ceremonia de los Goya- ¡el tren! El resto, por favor, circulen, no se me amontonen. Por aquí no los volveremos a ver en una temporada.
Cuando la muchedumbre se marchó, el padre siguió con el aprendizaje y le dijo a su retoño que llamase para avisar de que enviaban un alma para arriba.
- ¿Hola? Quería hablar con el representante religioso, ¿es posible?
- Para empezar, ¿con cuál? Tenemos a uno de cada, esto parece el Corte Inglés el primer día de rebajas. Y después, no creo que le puedan ayudar mucho, ya sabe que cada vez hay menos gente con fe y su oficio se está perdiendo. Aunque, curiosamente, cuando llega la despedida, todos se acuerdan de ellos.
- Pues... la verdad... ¿le puedo dejar un recado y se lo da al primero que pille? Perfecto, apunte...
A la Muerte se le saltaban las lágrimas al ver cómo su hijo aprendía. Nunca sería mejor que él, que era de las más grandes, pero tampoco lo hacía mal: compartirían alguna muerte más.
Una vez terminado el trabajo, fueron a dar una vuelta mientras repasaban conceptos.
- ¿Ves a aquel abuelo con sus nietos? ¿El que se ha quedado encajado en el trenecito de madera tratando de perseguir a la pequeña? Pues es el típico que puede aparecer en la lista mañana mismo.
- Se le ve con ganas y vitalidad, aunque tuvo tiempos mejores. ¿Venimos a por él?
- No seas cruel, creo que con el incidente del trenecito ha tenido bastante y no volverá por aquí en un tiempo.
Estaban a punto de terminar la jornada laboral cuando les llegó un mensaje. Les avisaban de una situación de intrusismo laboral: una reina de no sé qué país, debido a no sé qué afrenta, se tomaba la justicia por su mano y mandaba a cortar las cabezas alegremente, como quien pide que le corten lo verde de los puerros en la verdulería. La notificación venía de un infiltrado en aquel país, un sombrerero que estaba más p'allá que p'acá, pero que llevaba tiempo haciendo bien su trabajo. Le pidieron que vigilara de cerca a esa Reina mientras ellos llegaban, "sin problema, estaré aquí una semana más". De camino al local del sombrerero, comentaron si había llegado el momento de cambiar el uniforme de Muerte y empezar a llevar, por ejemplo, bombín.
La Muerte y su hijo se bajaron de la nube negra en la que se desplazaban habitualmente cuando llegaron a aquella dehesa medio desierta.
El hijo se hizo el remolón, pero acabó bajando y dirigiéndose al grupo de personas aburridas y enfadadas que estaban allí. El chaval estaba aprendiendo el oficio y, aunque no le gustaba mucho, sabía que al menos debería ejercer una vez más.
- Mira y aprende, hijo- el padre llamó la atención del numeroso grupo de personas, que se cobijaban bajo la sombra que daba aquel tren humeante que se había estropeado horas antes-. Buenos días, señores, soy la Muerte, y vengo a llevarme a uno de ustedes.
Palidez, confusión, miedo y algún desmayo siguieron a esta declaración, mientras, la Parca impasible sacaba una lista y la repasaba en silencio. Un silencio tenso.
- Y quien tiene que poner fin a sus días es... - más silencio abrumador, como si fuera la ceremonia de los Goya- ¡el tren! El resto, por favor, circulen, no se me amontonen. Por aquí no los volveremos a ver en una temporada.
Cuando la muchedumbre se marchó, el padre siguió con el aprendizaje y le dijo a su retoño que llamase para avisar de que enviaban un alma para arriba.
- ¿Hola? Quería hablar con el representante religioso, ¿es posible?
- Para empezar, ¿con cuál? Tenemos a uno de cada, esto parece el Corte Inglés el primer día de rebajas. Y después, no creo que le puedan ayudar mucho, ya sabe que cada vez hay menos gente con fe y su oficio se está perdiendo. Aunque, curiosamente, cuando llega la despedida, todos se acuerdan de ellos.
- Pues... la verdad... ¿le puedo dejar un recado y se lo da al primero que pille? Perfecto, apunte...
A la Muerte se le saltaban las lágrimas al ver cómo su hijo aprendía. Nunca sería mejor que él, que era de las más grandes, pero tampoco lo hacía mal: compartirían alguna muerte más.
Una vez terminado el trabajo, fueron a dar una vuelta mientras repasaban conceptos.
- ¿Ves a aquel abuelo con sus nietos? ¿El que se ha quedado encajado en el trenecito de madera tratando de perseguir a la pequeña? Pues es el típico que puede aparecer en la lista mañana mismo.
- Se le ve con ganas y vitalidad, aunque tuvo tiempos mejores. ¿Venimos a por él?
- No seas cruel, creo que con el incidente del trenecito ha tenido bastante y no volverá por aquí en un tiempo.
Estaban a punto de terminar la jornada laboral cuando les llegó un mensaje. Les avisaban de una situación de intrusismo laboral: una reina de no sé qué país, debido a no sé qué afrenta, se tomaba la justicia por su mano y mandaba a cortar las cabezas alegremente, como quien pide que le corten lo verde de los puerros en la verdulería. La notificación venía de un infiltrado en aquel país, un sombrerero que estaba más p'allá que p'acá, pero que llevaba tiempo haciendo bien su trabajo. Le pidieron que vigilara de cerca a esa Reina mientras ellos llegaban, "sin problema, estaré aquí una semana más". De camino al local del sombrerero, comentaron si había llegado el momento de cambiar el uniforme de Muerte y empezar a llevar, por ejemplo, bombín.
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miércoles, 20 de febrero de 2019
Microcrónica literaria de la 1ª noche de Preliminares del #COMBA2019
- Que sí, vente el sábado, ya verás como te gusta.
- No sé, no sé, igual es demasiado ruidoso, y hay mucha gente.
- Ruidoso dice, mira, ahí tienes razón, porque con esas orejas, tienes que escucharlo todo a todo volumen, jaja...
- ¡A ver! ¡Esos del fondo! ¡El Orejón, el Cabezón y el Gordo! ¿Os podéis callar, que los señores del fondo no me oyen las indicaciones?
- No se preocupe, jefe, que nosotros a este gimnasio hemos venido pocas veces, y no sé yo si volveremos. Es más, nos vamos a ir ya, que enfrente hay un bar con muy buena pinta y unas croquetas mejores aún. Será mejor que sus abdominales y sentadillas.
Esta discusión hubiera sido muy seria en otro momento, pero en mitad de una clase de zumba... pues como que no imponía mucho respeto, especialmente entre los señores del fondo, a los que el profesor también tuvo que llamar la atención:
- Por favor, ¿no les dije que trajeran una toalla a las clases? Miren cómo están poniendo todo el suelo de sudor, se van a acabar resbalando.
- ¿Qué quiere que hagamos?- Dijo el que parecía ser el cabecilla- ¿Usted no sabe que en la cabeza es donde más glándulas sudoríparas hay? Y como nosotros estamos más calvos que un melón de Villaconejos, pues es normal que lo pongamos todo perdido.
- Son las normas del local, tengo que invitarles a abandonarlo. Me duele, pues tenía un buen recuerdo de ustedes, están invitados a volver en la próxima temporada.
- También nos duele, pero menos porque hemos visto un bar allí enfrente con unos pinchos espectaculares, allí estaremos.
Cuando el grupo de calvos abandonó la sala y el Yoni iba a poner de nuevo en marcha el radiocasete, se oyeron unos ronquidos desde el lateral de la sala.
- Oigan, oigan, ¡OIGAN!
Otro grupo de hombres, estos con bastante pelo alborotado, estaba durmiendo plácidamente en las colchonetas. Se despertaron de golpe tras el grito del monitor e, instintivamente, fueron a darle un biberón.
- ¿Pero qué hacen? ¿Cómo se quedan dormidos en la clase?
- Disculpe usted, somos padres primerizos y entre el bebé y el trabajo, este es el ratito más tranquilo que tenemos, ¿le importa si nos echamos? Prometemos no molestar.
- Les recuerdo a ustedes de la última vez que estuvieron aquí y desentonaron un poco, en cambio hoy se ha notado que han mejorado mucho. No les puedo dejar que se queden durmiendo, ¿se ven con fuerzas de unirse a la clase?
Unas miradas entre los hombres bastó para tomar una decisión:
- No, nos vamos al bar de enfrente, que parece tranquilo y ponen unas raciones que te pasas. Pero prometemos volver pronto, y ya en plenitud de condiciones.
- Disculpen, señoras- imploró el Yoni ante el único grupo de mujeres que quedaba en la sala, las mujeres siempre fieles y que se quedaban hasta el final.
Continuó la clase y, al terminar, el monitor las felicitó.
- Muy bien, han mantenido el buen ritmo y la predisposición, incluso la música sonaba incluso algo mejor hoy. Las espero en la siguiente clase, ¡no falten!
Muy contentas, el grupo de señoras se puso a recoger mientras miraban por la ventana. Los pasteles del escaparate del bar de enfrente llamó su atención y, por un momento, les hizo flaquear y desear ir allí. Tenían que resistir a la tentación...
Mientras tanto, el diablo miraba desde detrás de la barra y sonreía al ver todas las almas que había conseguido atraer ese día sacándolas del gimnasio para que pecaran en aquel sitio. Sabía que aún les quedaban muchas más por conseguir, no tenía prisa, no se iba a marchar tan pronto. Quien sabe si incluso conseguiría a aquellas mujeres que parecían tan disciplinadas, pronto lo sabría...
- No sé, no sé, igual es demasiado ruidoso, y hay mucha gente.
- Ruidoso dice, mira, ahí tienes razón, porque con esas orejas, tienes que escucharlo todo a todo volumen, jaja...
- ¡A ver! ¡Esos del fondo! ¡El Orejón, el Cabezón y el Gordo! ¿Os podéis callar, que los señores del fondo no me oyen las indicaciones?
- No se preocupe, jefe, que nosotros a este gimnasio hemos venido pocas veces, y no sé yo si volveremos. Es más, nos vamos a ir ya, que enfrente hay un bar con muy buena pinta y unas croquetas mejores aún. Será mejor que sus abdominales y sentadillas.
Esta discusión hubiera sido muy seria en otro momento, pero en mitad de una clase de zumba... pues como que no imponía mucho respeto, especialmente entre los señores del fondo, a los que el profesor también tuvo que llamar la atención:
- Por favor, ¿no les dije que trajeran una toalla a las clases? Miren cómo están poniendo todo el suelo de sudor, se van a acabar resbalando.
- ¿Qué quiere que hagamos?- Dijo el que parecía ser el cabecilla- ¿Usted no sabe que en la cabeza es donde más glándulas sudoríparas hay? Y como nosotros estamos más calvos que un melón de Villaconejos, pues es normal que lo pongamos todo perdido.
- Son las normas del local, tengo que invitarles a abandonarlo. Me duele, pues tenía un buen recuerdo de ustedes, están invitados a volver en la próxima temporada.
- También nos duele, pero menos porque hemos visto un bar allí enfrente con unos pinchos espectaculares, allí estaremos.
Cuando el grupo de calvos abandonó la sala y el Yoni iba a poner de nuevo en marcha el radiocasete, se oyeron unos ronquidos desde el lateral de la sala.
- Oigan, oigan, ¡OIGAN!
Otro grupo de hombres, estos con bastante pelo alborotado, estaba durmiendo plácidamente en las colchonetas. Se despertaron de golpe tras el grito del monitor e, instintivamente, fueron a darle un biberón.
- ¿Pero qué hacen? ¿Cómo se quedan dormidos en la clase?
- Disculpe usted, somos padres primerizos y entre el bebé y el trabajo, este es el ratito más tranquilo que tenemos, ¿le importa si nos echamos? Prometemos no molestar.
- Les recuerdo a ustedes de la última vez que estuvieron aquí y desentonaron un poco, en cambio hoy se ha notado que han mejorado mucho. No les puedo dejar que se queden durmiendo, ¿se ven con fuerzas de unirse a la clase?
Unas miradas entre los hombres bastó para tomar una decisión:
- No, nos vamos al bar de enfrente, que parece tranquilo y ponen unas raciones que te pasas. Pero prometemos volver pronto, y ya en plenitud de condiciones.
- Disculpen, señoras- imploró el Yoni ante el único grupo de mujeres que quedaba en la sala, las mujeres siempre fieles y que se quedaban hasta el final.
Continuó la clase y, al terminar, el monitor las felicitó.
- Muy bien, han mantenido el buen ritmo y la predisposición, incluso la música sonaba incluso algo mejor hoy. Las espero en la siguiente clase, ¡no falten!
Muy contentas, el grupo de señoras se puso a recoger mientras miraban por la ventana. Los pasteles del escaparate del bar de enfrente llamó su atención y, por un momento, les hizo flaquear y desear ir allí. Tenían que resistir a la tentación...
Mientras tanto, el diablo miraba desde detrás de la barra y sonreía al ver todas las almas que había conseguido atraer ese día sacándolas del gimnasio para que pecaran en aquel sitio. Sabía que aún les quedaban muchas más por conseguir, no tenía prisa, no se iba a marchar tan pronto. Quien sabe si incluso conseguiría a aquellas mujeres que parecían tan disciplinadas, pronto lo sabría...
sábado, 3 de febrero de 2018
Microcrónica literaria de la 5ª noche de Preliminares del #COMBA2018
Ella, una música callejera; él, un activista luchador por las causas justas. Entre ellos había surgido algo más que una amistad.
El grupo al que él pertenecía había escuchado un rumor sobre que iban a retirar los bancos de San Francisco y decidieron ir allí para defender el patrimonio de la ciudad. Pero no fueron los únicos: un grupo de chicas, artistas que tocaban siempre delante de esos bancos, ya se habían colocado alrededor de uno de ellos, impidiendo que nadie accediese a ellos.
Durante toda la mañana, más de veinte personas protegiendo el mobiliario urbano ante una amenaza que, por el momento, no hacía acto de presencia.
Al caer la noche pensaron que quizás no había sido buena idea montar tanta guardia. Decidieron que, hasta la mañana siguiente solo se quedaría un miembro de cada grupo. Y les tocó a ellos.
Tras un rato de comentarios banales por parte de él y de la interpretación de un par de canciones por parte de ella, hubo un silencio incómodo. Hasta que él habló en un alarde de romanticismo y caballerosidad:
- Voy a escuchar el programa de Íker Jiménez, ¿quieres un auricular?
Ella aceptó, básicamente porque no tenía otra cosa con la que entretenerse...
"... sí, amigos de la Nave del Misterio, vamos por último con la pregunta que todos estáis deseando que responda nuestro chamán invitado. Después de dos horas de entrevista, amigo, la gente quiere saber si, cuando haces tus pócimas mágicas, la raíz de secoya la cortas en dados o en juliana" "En juliana, siempre en juliana, así la pócima adquiere antes las propiedades". "Pues ha sido una larga entrevista pero se nos han quedado cosas en el tintero, ¿querrías volver la semana que viene?" "Claro que sí, la semana que viene vuelvo y despejo todas las dudas que hayan quedado hoy." "Aquí te esperamos, muchas gracias". "Gracias a vosotros". (Sintonía) "Ya estamos de vuelta, a punto de terminar el programa de hoy, pero antes queremos saludar a una persona con muy mala suerte, tanta que un día fue a un pajar y se clavó la aguja, pero antes de abrir la puerta. Buenas noches" "Buenas noches a ti, Íker Jiménez y todo tu equipo, es un placer estar aquí y..." "No tenemos tiempo para más, amigo, gracias por venir". "¿Ya está? ¿Pero podré volver la semana que viene a contar mi caso, ¿no?" "Lo sentimos, tenemos ya todo cubierto hasta... el año que viene, vuelva entonces. Y a vosotros, amigos de lo paranormal y lo desconocido, os emplazamos para la semana que viene..."
- Vaya, justo se tiene que terminar la batería ahora. Y encima empieza a refrescar. ¿Tienes algo para taparte?
- No- contestó ella mientras trataba de acurrucarse en el banco para no tener tanto frío-. Vi la previsión del tiempo esta mañana y dijeron que haría calor, luego recordé que lo dijo el hombre del tiempo al que van a echar de la televisión por recortes de personal y se dedica a dar la previsión casi al azar. Y no he traído nada para abrigarme.
- Ven, vamos a compartir mi manta, cabemos los dos. Así no tendremos frío.
Y así estuvieron toda la noche. En cierto momento, él preguntó cuánto tiempo iban a estar así. Ella respondió:
- Pues como mínimo hasta la semana que viene, tenemos que defender nuestro lugar para cantar.
- Me quedo contigo, la semana que viene estaré aquí contigo... para defender el patrimonio, quería decir.
- Oh, qué mono...
El grupo al que él pertenecía había escuchado un rumor sobre que iban a retirar los bancos de San Francisco y decidieron ir allí para defender el patrimonio de la ciudad. Pero no fueron los únicos: un grupo de chicas, artistas que tocaban siempre delante de esos bancos, ya se habían colocado alrededor de uno de ellos, impidiendo que nadie accediese a ellos.
Durante toda la mañana, más de veinte personas protegiendo el mobiliario urbano ante una amenaza que, por el momento, no hacía acto de presencia.
Al caer la noche pensaron que quizás no había sido buena idea montar tanta guardia. Decidieron que, hasta la mañana siguiente solo se quedaría un miembro de cada grupo. Y les tocó a ellos.
Tras un rato de comentarios banales por parte de él y de la interpretación de un par de canciones por parte de ella, hubo un silencio incómodo. Hasta que él habló en un alarde de romanticismo y caballerosidad:
- Voy a escuchar el programa de Íker Jiménez, ¿quieres un auricular?
Ella aceptó, básicamente porque no tenía otra cosa con la que entretenerse...
"... sí, amigos de la Nave del Misterio, vamos por último con la pregunta que todos estáis deseando que responda nuestro chamán invitado. Después de dos horas de entrevista, amigo, la gente quiere saber si, cuando haces tus pócimas mágicas, la raíz de secoya la cortas en dados o en juliana" "En juliana, siempre en juliana, así la pócima adquiere antes las propiedades". "Pues ha sido una larga entrevista pero se nos han quedado cosas en el tintero, ¿querrías volver la semana que viene?" "Claro que sí, la semana que viene vuelvo y despejo todas las dudas que hayan quedado hoy." "Aquí te esperamos, muchas gracias". "Gracias a vosotros". (Sintonía) "Ya estamos de vuelta, a punto de terminar el programa de hoy, pero antes queremos saludar a una persona con muy mala suerte, tanta que un día fue a un pajar y se clavó la aguja, pero antes de abrir la puerta. Buenas noches" "Buenas noches a ti, Íker Jiménez y todo tu equipo, es un placer estar aquí y..." "No tenemos tiempo para más, amigo, gracias por venir". "¿Ya está? ¿Pero podré volver la semana que viene a contar mi caso, ¿no?" "Lo sentimos, tenemos ya todo cubierto hasta... el año que viene, vuelva entonces. Y a vosotros, amigos de lo paranormal y lo desconocido, os emplazamos para la semana que viene..."
- Vaya, justo se tiene que terminar la batería ahora. Y encima empieza a refrescar. ¿Tienes algo para taparte?
- No- contestó ella mientras trataba de acurrucarse en el banco para no tener tanto frío-. Vi la previsión del tiempo esta mañana y dijeron que haría calor, luego recordé que lo dijo el hombre del tiempo al que van a echar de la televisión por recortes de personal y se dedica a dar la previsión casi al azar. Y no he traído nada para abrigarme.
- Ven, vamos a compartir mi manta, cabemos los dos. Así no tendremos frío.
Y así estuvieron toda la noche. En cierto momento, él preguntó cuánto tiempo iban a estar así. Ella respondió:
- Pues como mínimo hasta la semana que viene, tenemos que defender nuestro lugar para cantar.
- Me quedo contigo, la semana que viene estaré aquí contigo... para defender el patrimonio, quería decir.
- Oh, qué mono...
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Los del Año Pasao,
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preliminares
jueves, 1 de febrero de 2018
Microcrónica literaria de la 3ª noche de Preliminares del #COMBA2018
- Y a continuación, la persona que nos va a llevar a ser la mejor Comunidad, o país, o continente... no tenemos muy claro qué entidad geográfica seremos... Lo dicho, con todos ustedes... ¡Nuestro Presidente!
Una gran ovación se extendió por el pabellón, todo el público en pie, jaleando. ¿Todo? ¡No! Un tipo de negro, con más cejas que Frida Kahlo seguía sentado, de brazos cruzados, escuchando y esperando su momento.
- ¡Gracias, compañeros y compañeras! ¡Gracias por vuestros aplausos y ánimos! Ayer era camarero, hoy Presidente, quién sabe qué seré mañana. Todos pensábamos que solo iba a estar una legislatura, pero viendo la inesperada acogida, puede que remotamente llegue a plantearme otra o, si acaso, volver más adelante con más experiencia. Y también, que sepáis que... ¿sí?- mensaje por el pinganillo de su director de campaña- ¿seguro? Pero les romperé el corazón... está bien, se lo digo... ¡Compañeros, compañeras!, una mala noticia: me informan de que se ha terminado el catering de esponjillas y gominolas que teníamos para vosotros. Por lo visto, no lo preparamos del todo bien, se han acabado y no volveremos a traer más. ¡Lo siento!
Lejos de enfadarse, el público se volvió a poner en pie, dando ánimos. ¿Todo? ¡No! El tipo con el pelo lamido por una vaca y gesto de estar chupando un limón se levantó también, pero para quejarse mientras se iba:
- Encima del escándalo que montáis no hay para comer, anda ya, que solo queréis juerga, cachondeo y ruido. No has prometido eliminar todas las fiestas, olvídate de mi apoyo, ahí os quedáis.
Se marchó buscando el mejor sitio para estar tranquilo y sin ruidos: la iglesia. Pero no para rezar, solo para sentarse a mirar y escapar del "bullicio" de aquella tranquila avenida.
Pero no encontró lo que buscaba: dos bancos más adelante, había una señora rezando en voz alta un rosario; a su derecha, otras dos señoras parloteando de sus cosas; detrás un señor que se había dormido y roncaba como un cerdo... Enfadado, se dirigió al cura:
- Quiero hablar con el responsable.
- Yo soy el sacerdote, ¿qué deseas, hijo?
- No, contigo no, con tu superior.
- ¿El obispo?
- No, con Dios.
- ¿Con Dios? Él ahora no está, o sea, sí está, en todas partes y estará hasta el final. Pero yo soy su representante, si hablas conmigo es como si hablases con Él.
- ¿Seguro?
- Que sí, jediondo, que sí...
- ¿Qué me has llamado?
- Nada, nada. ¿Qué me tenías que decir?
- Que aquí no se puede estar, hay ruidos por todas partes. Hasta que eso no se arregle, me pienso quedar aquí, en forma de protesta.
- Esta iglesia está siempre abierta. No hay problema en que te quedes, hijo. Dios, en su gran misericordia, acoge a todo el mundo en su casa.
- Encima palabras raras. Pues aclarado, me pienso quedar aquí al menos hasta el final de la semana que viene. Díselo a tu superior.
- Tranquilo, Dios se quedará también ese tiempo, lo comprobará él mismo. Hijo, ¿te puedes ir en paz de una vez?
Una gran ovación se extendió por el pabellón, todo el público en pie, jaleando. ¿Todo? ¡No! Un tipo de negro, con más cejas que Frida Kahlo seguía sentado, de brazos cruzados, escuchando y esperando su momento.
- ¡Gracias, compañeros y compañeras! ¡Gracias por vuestros aplausos y ánimos! Ayer era camarero, hoy Presidente, quién sabe qué seré mañana. Todos pensábamos que solo iba a estar una legislatura, pero viendo la inesperada acogida, puede que remotamente llegue a plantearme otra o, si acaso, volver más adelante con más experiencia. Y también, que sepáis que... ¿sí?- mensaje por el pinganillo de su director de campaña- ¿seguro? Pero les romperé el corazón... está bien, se lo digo... ¡Compañeros, compañeras!, una mala noticia: me informan de que se ha terminado el catering de esponjillas y gominolas que teníamos para vosotros. Por lo visto, no lo preparamos del todo bien, se han acabado y no volveremos a traer más. ¡Lo siento!
Lejos de enfadarse, el público se volvió a poner en pie, dando ánimos. ¿Todo? ¡No! El tipo con el pelo lamido por una vaca y gesto de estar chupando un limón se levantó también, pero para quejarse mientras se iba:
- Encima del escándalo que montáis no hay para comer, anda ya, que solo queréis juerga, cachondeo y ruido. No has prometido eliminar todas las fiestas, olvídate de mi apoyo, ahí os quedáis.
Se marchó buscando el mejor sitio para estar tranquilo y sin ruidos: la iglesia. Pero no para rezar, solo para sentarse a mirar y escapar del "bullicio" de aquella tranquila avenida.
Pero no encontró lo que buscaba: dos bancos más adelante, había una señora rezando en voz alta un rosario; a su derecha, otras dos señoras parloteando de sus cosas; detrás un señor que se había dormido y roncaba como un cerdo... Enfadado, se dirigió al cura:
- Quiero hablar con el responsable.
- Yo soy el sacerdote, ¿qué deseas, hijo?
- No, contigo no, con tu superior.
- ¿El obispo?
- No, con Dios.
- ¿Con Dios? Él ahora no está, o sea, sí está, en todas partes y estará hasta el final. Pero yo soy su representante, si hablas conmigo es como si hablases con Él.
- ¿Seguro?
- Que sí, jediondo, que sí...
- ¿Qué me has llamado?
- Nada, nada. ¿Qué me tenías que decir?
- Que aquí no se puede estar, hay ruidos por todas partes. Hasta que eso no se arregle, me pienso quedar aquí, en forma de protesta.
- Esta iglesia está siempre abierta. No hay problema en que te quedes, hijo. Dios, en su gran misericordia, acoge a todo el mundo en su casa.
- Encima palabras raras. Pues aclarado, me pienso quedar aquí al menos hasta el final de la semana que viene. Díselo a tu superior.
- Tranquilo, Dios se quedará también ese tiempo, lo comprobará él mismo. Hijo, ¿te puedes ir en paz de una vez?
martes, 14 de febrero de 2017
Microcrónica de la 1ª Jornada de Preliminares del COMBA2017
Buenos días, amigos carnavaleros.
Pocas horas después de terminar la primera noche de Preliminares, ya os podemos ofrecer la crónica correspondiente, con nuestro original estilo literario. El año pasado tuvieron una acogida muy aceptable, por lo que este año volveremos a hacerlas así. Esperamos que os sigan gustando.
Eran altas horas de la madrugada cuando la puerta trasera del Gran Teatro se abrió y por ella salió la glamurosa diva, gran protagonista de la ópera de una única función estrenada esa noche. Muy a su pesar, no iba sola, le acompañaban dos señores como lapas, ambos con el mismo objetivo:
- ¿Pero ya se va, señorita? ¿No se quiere quedar un rato haciendo compañía a un atractivo señor como yo? Mire que a estas horas soy lo mejor que va a poder conseguir...- esto lo dijo un seductor ya entrado en años.
- Señorita, ¿le he dicho ya que sus ojos brillan como dos esmeraldas y que su pálida piel le hace resaltar como un ángel entre las demás? Sus andares tienen un estilo sin igual y sus gestos parecen los de una auténtica reina-. Sí, correcto, estas palabras solo podían venir del mayor pelota de la ciudad.
- Caballeros, caballeros, les ruego por favor que me dejen marcharme, que yo ya he terminado de actuar y no voy a volver por aquí en un tiempo y...
Sus palabras se interrumpieron por los gritos de un soldado que venía corriendo desde muy lejos adviertiendo al peculiar trío:
- ¡Rápido! ¡Escóndanse! Un hombre lobo anda suelto y no sabemos si es peligroso, pero, por si acaso, no nos quedemos aquí. Metámonos detrás de aquellos contenedores mientras llegan los expertos.
Una vez escondidos detrás, el pelota preguntó:
- No dudamos de su increíble valor, su fuerza descomunal y su enorme valentía, pero, ¿no debería ser usted quien nos protegiera de semejante fiera?
- Sí, pero yo soy nuevo por aquí, de hecho solo me han destinado una noche y ya no volveré. Espero hacerlo el año que viene con más fuerza y mejores resultados. Espero que lleguen pronto los refuerzos, porque el teléfono no tenía muy buena señal... ¡Pero señora, usted túmbese en el suelo! Que con el pedazo de melena que tiene se le ve por encima de la tapa.
Esta advertencia llegó tarde, el hombre lobo los había visto y se había acercado sigilosamente.
- ¡Fuera de aquí! Deje de mirar a esta dama con ojos libidinosos, porque se va a venir conmigo a ponerse a salvo en mi mansión- gritó el seductor a lo que la soprano respondió con una mirada incrédula.
- No se preocupen, solo estoy de paso- explicó el hombre lobo-. Llevaba un tiempo deambulando por las calles y ahora me apetecía acercarme al teatro. Me gusta, debería volver más por aquí, no sé si este año, o el que viene, pero...
En ese momento, dejó de hablar, se puso rígido y los ojos se le tornaron vidriosos, como si estuviera hipnotizado. Efectivamente, una suave música había amansado al hombre lobo. El flautista que la estaba tocando se acercó y dijo al curioso grupo:
- No se preocupen, ya estoy aquí, ya me encargo yo de esta fiera.
- ¿Pero usted no se dedicaba al negocio de las ratas?
- Sí, pero el resto de bestias no dejan de ser como ratas grandes, solo hay que saber tocar la melodía adecuada en cada momento. Si me disculpan, me lo voy a llevar alejarlo de aquí. Si me necesitan de nuevo, llámenme, que estaré unos días más montando guardia por la zona.
Y envueltos en una bonita melodía se alejaron de los contenedores donde seguían escondidos. El primero en hablar fue el soldado:
- Señores, señora, como les dije, yo me tengo que ir ya, ha sido un placer compartir este rato con ustedes y...
- ¡Espere!- gritó la diva mientras salía corriendo-. ¡Voy con usted! Total aquí no tengo más que hacer.
Y así lo hizo, dejando a los dos pretendientes con un chasco.
Tras unos segundos de silencio, el seductor dijo:
- A mí aún me quedan unos días para irme de aquí. Me voy a un garito a tomar una copa, ¿se viene?
- Oh, qué grandísima idea ha tenido. Yo tampoco tengo que volverme aún, le acompaño. Por cierto, ¿le he dicho que ese traje le sienta como un guante y que su peinado es espléndido?
- No me lo había dicho, ciertamente. Pero dígame más cosas, no se corte...
Pocas horas después de terminar la primera noche de Preliminares, ya os podemos ofrecer la crónica correspondiente, con nuestro original estilo literario. El año pasado tuvieron una acogida muy aceptable, por lo que este año volveremos a hacerlas así. Esperamos que os sigan gustando.
Eran altas horas de la madrugada cuando la puerta trasera del Gran Teatro se abrió y por ella salió la glamurosa diva, gran protagonista de la ópera de una única función estrenada esa noche. Muy a su pesar, no iba sola, le acompañaban dos señores como lapas, ambos con el mismo objetivo:
- ¿Pero ya se va, señorita? ¿No se quiere quedar un rato haciendo compañía a un atractivo señor como yo? Mire que a estas horas soy lo mejor que va a poder conseguir...- esto lo dijo un seductor ya entrado en años.
- Señorita, ¿le he dicho ya que sus ojos brillan como dos esmeraldas y que su pálida piel le hace resaltar como un ángel entre las demás? Sus andares tienen un estilo sin igual y sus gestos parecen los de una auténtica reina-. Sí, correcto, estas palabras solo podían venir del mayor pelota de la ciudad.
- Caballeros, caballeros, les ruego por favor que me dejen marcharme, que yo ya he terminado de actuar y no voy a volver por aquí en un tiempo y...
Sus palabras se interrumpieron por los gritos de un soldado que venía corriendo desde muy lejos adviertiendo al peculiar trío:
- ¡Rápido! ¡Escóndanse! Un hombre lobo anda suelto y no sabemos si es peligroso, pero, por si acaso, no nos quedemos aquí. Metámonos detrás de aquellos contenedores mientras llegan los expertos.
Una vez escondidos detrás, el pelota preguntó:
- No dudamos de su increíble valor, su fuerza descomunal y su enorme valentía, pero, ¿no debería ser usted quien nos protegiera de semejante fiera?
- Sí, pero yo soy nuevo por aquí, de hecho solo me han destinado una noche y ya no volveré. Espero hacerlo el año que viene con más fuerza y mejores resultados. Espero que lleguen pronto los refuerzos, porque el teléfono no tenía muy buena señal... ¡Pero señora, usted túmbese en el suelo! Que con el pedazo de melena que tiene se le ve por encima de la tapa.
Esta advertencia llegó tarde, el hombre lobo los había visto y se había acercado sigilosamente.
- ¡Fuera de aquí! Deje de mirar a esta dama con ojos libidinosos, porque se va a venir conmigo a ponerse a salvo en mi mansión- gritó el seductor a lo que la soprano respondió con una mirada incrédula.
- No se preocupen, solo estoy de paso- explicó el hombre lobo-. Llevaba un tiempo deambulando por las calles y ahora me apetecía acercarme al teatro. Me gusta, debería volver más por aquí, no sé si este año, o el que viene, pero...
En ese momento, dejó de hablar, se puso rígido y los ojos se le tornaron vidriosos, como si estuviera hipnotizado. Efectivamente, una suave música había amansado al hombre lobo. El flautista que la estaba tocando se acercó y dijo al curioso grupo:
- No se preocupen, ya estoy aquí, ya me encargo yo de esta fiera.
- ¿Pero usted no se dedicaba al negocio de las ratas?
- Sí, pero el resto de bestias no dejan de ser como ratas grandes, solo hay que saber tocar la melodía adecuada en cada momento. Si me disculpan, me lo voy a llevar alejarlo de aquí. Si me necesitan de nuevo, llámenme, que estaré unos días más montando guardia por la zona.
Y envueltos en una bonita melodía se alejaron de los contenedores donde seguían escondidos. El primero en hablar fue el soldado:
- Señores, señora, como les dije, yo me tengo que ir ya, ha sido un placer compartir este rato con ustedes y...
- ¡Espere!- gritó la diva mientras salía corriendo-. ¡Voy con usted! Total aquí no tengo más que hacer.
Y así lo hizo, dejando a los dos pretendientes con un chasco.
Tras unos segundos de silencio, el seductor dijo:
- A mí aún me quedan unos días para irme de aquí. Me voy a un garito a tomar una copa, ¿se viene?
- Oh, qué grandísima idea ha tenido. Yo tampoco tengo que volverme aún, le acompaño. Por cierto, ¿le he dicho que ese traje le sienta como un guante y que su peinado es espléndido?
- No me lo había dicho, ciertamente. Pero dígame más cosas, no se corte...
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viernes, 29 de enero de 2016
Microcrónica de la 4ª Jornada de Preliminares del #COMBA2016
Buenos días,
Os dejamos nuestra microcrónica de la buena 4ª jornada de Preliminares que vimos anoche.
Me encantaba la celebración del Almossassa, tanto asistir a las conferencias como salir de copas a ver el ambiente. Aquella tarde había ido a una charla sobre el último Rey aftasí de Badajoz. Me había gustado especialmente que apareciesen con disfraces de la época y, al terminar, me acerqué para felicitar al conferenciante:
- Muchas gracias, pero para mí es muy fácil explicar eso, lo recuerdo como si hubiera pasado hace poco.
- ¿Dará alguna conferencia más?
- Pues no lo sé seguro aún, hay alguna opción todavía. De todos modos, yo estoy muy satisfecho con esta. Pronto sabremos si doy otra.
Tras haberme culturizado, tocaba ir a divertirme, me habían dicho que actuaba una cantante nueva en mi bar preferido. Al llegar a la puerta vi que había un gran alboroto: dos grupos se habían enzarzado, aunque sin llegar a las manos. Por un lado había unos jóvenes que gritaban que ellos no querían problemas, que era la primera vez que pasaban por allí, y que ya no iban a volver seguramente hasta el siguiente año, porque en pocas horas tenían unos billetes para irse al extranjero a buscar trabajo.
Por otro lado, un grupo de mamarrachos, algo más creciditos y con aspecto de llevar bastante tiempo de celebración. Pregonaban a los cuatro vientos que ellos sí que iban a volver al día siguiente y que, si el cuerpo les aguantaba, quizás aguantasen hasta el final. Esto ya no lo dijeron muy convencidos aunque la gente que los rodeaba sí que los apoyaba. Ellos respondieron entonando cantos regionales.
Y en medio de ambos, el portero del local, que no era el habitual que yo conocía, sino un cubano muy musculoso. Cuando ambos grupos se fueron, me acerqué para preguntarle dónde estaba el de siempre y que de qué me sonaba su cara.
- Pues se ha cogido vacaciones, pero yo estaré aquí todos los días hasta el final, la gente ha quedado encantada conmigo. Y a lo mejor me has visto de bailarín en la caseta del Quinto Pino. Cuando no hay feria hago otros trabajillos como este. Bienvenido al local.
Entré y vi que, aunque el local estaba prácticamente vacío, la cantante ya había empezado su espectáculo. Me senté cerca del escenario, junto a la mesa de una chica que no me quitaba ojo. "Huy", pensé, "¿habré conseguido ligar?". Me fijé especialmente en que la vocalista tampoco le quitaba ojo a la chica. Extraño cruce de miradas.
Lamentablemente, comprobé que la otra clienta no se fijaba en mí, sino en el pesado reloj que me había quitado y dejado sobre la mesa. Demasiado tarde, aprovechando un descuido mientras aplaudía, la muy ladrona se lo llevó y, en su lugar, había dejado una escueta nota agradeciéndome mi "contribución". Aunque salí corriendo a la puerta, la delincuente ya se había esfumado y volví a mi mesa desolado.
La cantante me sonrió y paró de cantar para sentarse junto a mí:
- No te preocupes, yo lo he visto todo. Además de cantante, soy espía y llevo tiempo siguiéndole la pista. Estaré por aquí al menos un día más y, seguramente, ella también. Así que podré seguir investigando y encontrar tu reloj.
Y antes de que me diera tiempo a agradecérselo, ya había vuelto al escenario, y la orquesta volvía a tocar...
Os dejamos nuestra microcrónica de la buena 4ª jornada de Preliminares que vimos anoche.
Me encantaba la celebración del Almossassa, tanto asistir a las conferencias como salir de copas a ver el ambiente. Aquella tarde había ido a una charla sobre el último Rey aftasí de Badajoz. Me había gustado especialmente que apareciesen con disfraces de la época y, al terminar, me acerqué para felicitar al conferenciante:
- Muchas gracias, pero para mí es muy fácil explicar eso, lo recuerdo como si hubiera pasado hace poco.
- ¿Dará alguna conferencia más?
- Pues no lo sé seguro aún, hay alguna opción todavía. De todos modos, yo estoy muy satisfecho con esta. Pronto sabremos si doy otra.
Tras haberme culturizado, tocaba ir a divertirme, me habían dicho que actuaba una cantante nueva en mi bar preferido. Al llegar a la puerta vi que había un gran alboroto: dos grupos se habían enzarzado, aunque sin llegar a las manos. Por un lado había unos jóvenes que gritaban que ellos no querían problemas, que era la primera vez que pasaban por allí, y que ya no iban a volver seguramente hasta el siguiente año, porque en pocas horas tenían unos billetes para irse al extranjero a buscar trabajo.
Por otro lado, un grupo de mamarrachos, algo más creciditos y con aspecto de llevar bastante tiempo de celebración. Pregonaban a los cuatro vientos que ellos sí que iban a volver al día siguiente y que, si el cuerpo les aguantaba, quizás aguantasen hasta el final. Esto ya no lo dijeron muy convencidos aunque la gente que los rodeaba sí que los apoyaba. Ellos respondieron entonando cantos regionales.
Y en medio de ambos, el portero del local, que no era el habitual que yo conocía, sino un cubano muy musculoso. Cuando ambos grupos se fueron, me acerqué para preguntarle dónde estaba el de siempre y que de qué me sonaba su cara.
- Pues se ha cogido vacaciones, pero yo estaré aquí todos los días hasta el final, la gente ha quedado encantada conmigo. Y a lo mejor me has visto de bailarín en la caseta del Quinto Pino. Cuando no hay feria hago otros trabajillos como este. Bienvenido al local.
Entré y vi que, aunque el local estaba prácticamente vacío, la cantante ya había empezado su espectáculo. Me senté cerca del escenario, junto a la mesa de una chica que no me quitaba ojo. "Huy", pensé, "¿habré conseguido ligar?". Me fijé especialmente en que la vocalista tampoco le quitaba ojo a la chica. Extraño cruce de miradas.
Lamentablemente, comprobé que la otra clienta no se fijaba en mí, sino en el pesado reloj que me había quitado y dejado sobre la mesa. Demasiado tarde, aprovechando un descuido mientras aplaudía, la muy ladrona se lo llevó y, en su lugar, había dejado una escueta nota agradeciéndome mi "contribución". Aunque salí corriendo a la puerta, la delincuente ya se había esfumado y volví a mi mesa desolado.
La cantante me sonrió y paró de cantar para sentarse junto a mí:
- No te preocupes, yo lo he visto todo. Además de cantante, soy espía y llevo tiempo siguiéndole la pista. Estaré por aquí al menos un día más y, seguramente, ella también. Así que podré seguir investigando y encontrar tu reloj.
Y antes de que me diera tiempo a agradecérselo, ya había vuelto al escenario, y la orquesta volvía a tocar...
miércoles, 27 de enero de 2016
Microcrónica de la 2ª Jornada de Preliminares del #COMBA2016
Buenos días.
A continuación podréis encontrar nuestra crónica de la Segunda noche de Preliminares, contada en formato microrrelato. Esperemos que os guste.
"Dum, dum, dum". El ordenador hizo su inconfundible soniquete al apagarse y las funcionarias se levantaron en silencio para marcharse. Las miradas entre ellas tenían un significado claro: sabían que habían hecho su trabajo correctamente durante este año, pero mucho se temían que tampoco esta vez iba a ser suficiente para que les ampliaran el contrato y les doblaran la jornada. Tendrían que probar de nuevo suerte.
Al salir de la oficina pasaron por la Plaza de Toros, donde una Peña Taurina estaba saliendo de la corrida de esa tarde. No se les veía tan alegres como esperaban. Tenían reservados abonos para toda la temporada pero seguramente les cancelarían el último de los días. En ese momento, los taurinos, con su Presidenta a la cabeza, se conformaban con que al menos les dejaran entrar a la siguiente faena.
A pocos metros, se produjo el encuentro de una extraña pareja de amigos: él, un gordo que olía a grasas saturadas; ella, una señora cargada de bolsas de las rebajas; y ambos con una gran sonrisa:
- ¡Hola! ¿A qué viene esa cara? ¿Por qué estás tan contento?
- Una gran noticia, he escuchado que seguramente, en el restaurante buffet al que voy habitualmente, amplíen la oferta y que, por el mismo precio, vamos a poder hacer dos turnos de comida. Siempre he soñado con eso: ir a un restaurante y poder repetir. ¿Y tú? También se te ve muy feliz.
- Sí, sí, yo también estoy rebosante de felicidad, porque se rumorea que las primeras rebajas han tenido un éxito tan grande que la semana que viene van a hacer unas segundas. Y ya sabes lo que me gustan a mí las rebajas, si puedo ir dos veces, mejor que una.
- Me alegro por ti. Por cierto, ¿has visto esos postes nuevos tan extraños que han instalado por toda la ciudad? ¿Qué serán?
- No lo sé, ¿te parece que vayamos a investigar?
- Vamos...
"Pobres inocentes", pensaba el gran dictador desde su sede secreta mientras observaba todos y cada uno de los movimientos de los ciudadanos a través de las cámaras instaladas en esos extraños postes al puro estilo 1984. Él estaba por encima de todos, era superior, lo sabía, lo había demostrado y lo iba a volver a demostrar las veces que hiciera falta. Su primer discurso por internet había tenido un éxito atronador y ya estaba preparando el segundo, esta vez por televisión.
A continuación podréis encontrar nuestra crónica de la Segunda noche de Preliminares, contada en formato microrrelato. Esperemos que os guste.
"Dum, dum, dum". El ordenador hizo su inconfundible soniquete al apagarse y las funcionarias se levantaron en silencio para marcharse. Las miradas entre ellas tenían un significado claro: sabían que habían hecho su trabajo correctamente durante este año, pero mucho se temían que tampoco esta vez iba a ser suficiente para que les ampliaran el contrato y les doblaran la jornada. Tendrían que probar de nuevo suerte.
Al salir de la oficina pasaron por la Plaza de Toros, donde una Peña Taurina estaba saliendo de la corrida de esa tarde. No se les veía tan alegres como esperaban. Tenían reservados abonos para toda la temporada pero seguramente les cancelarían el último de los días. En ese momento, los taurinos, con su Presidenta a la cabeza, se conformaban con que al menos les dejaran entrar a la siguiente faena.
A pocos metros, se produjo el encuentro de una extraña pareja de amigos: él, un gordo que olía a grasas saturadas; ella, una señora cargada de bolsas de las rebajas; y ambos con una gran sonrisa:
- ¡Hola! ¿A qué viene esa cara? ¿Por qué estás tan contento?
- Una gran noticia, he escuchado que seguramente, en el restaurante buffet al que voy habitualmente, amplíen la oferta y que, por el mismo precio, vamos a poder hacer dos turnos de comida. Siempre he soñado con eso: ir a un restaurante y poder repetir. ¿Y tú? También se te ve muy feliz.
- Sí, sí, yo también estoy rebosante de felicidad, porque se rumorea que las primeras rebajas han tenido un éxito tan grande que la semana que viene van a hacer unas segundas. Y ya sabes lo que me gustan a mí las rebajas, si puedo ir dos veces, mejor que una.
- Me alegro por ti. Por cierto, ¿has visto esos postes nuevos tan extraños que han instalado por toda la ciudad? ¿Qué serán?
- No lo sé, ¿te parece que vayamos a investigar?
- Vamos...
"Pobres inocentes", pensaba el gran dictador desde su sede secreta mientras observaba todos y cada uno de los movimientos de los ciudadanos a través de las cámaras instaladas en esos extraños postes al puro estilo 1984. Él estaba por encima de todos, era superior, lo sabía, lo había demostrado y lo iba a volver a demostrar las veces que hiciera falta. Su primer discurso por internet había tenido un éxito atronador y ya estaba preparando el segundo, esta vez por televisión.
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martes, 26 de enero de 2016
Microcrónica de la 1ª Jornada de Preliminares del #COMBA2016
Buenos días, amigos carnavaleros.
Por fin anoche empezó el concurso de murgas y hubo un poco de todo. Pero no, no os vamos a ofrecer una crónica habitual, desgranando letras y música; para eso ya hay otros compañeros que lo harán mejor que nosotros.
Aquí os vamos a presentar nuestra opinión en forma de microrrelato, una ficción en pocas líneas donde intentaremos reflejar nuestras opiniones sobre la primera noche de Preliminares. A ver qué os parece:
El dueño de Badajoz miraba, desde lo alto de su castillo, toda la ciudad. Sabía que todo era suyo, pero algo por dentro le decía que, a pesar de llevar varios años allí, no había conseguido calar en los ciudadanos y tendría que seguir buscando la fórmula para agradar más.
Como buscando soluciones, alzó la mirada al cielo y, sorprendido, observó un pequeño escuadrón de pilotos alados sobre una nube. Todos pulcramente vestidos de blanco y con una media sonrisa que representaba satisfacción con su última campaña. A pesar de todo, no tenían claro si los ascenderían y si tendrían que volver a ponerse a los mandos para hacer un nuevo vuelo.
De repente, tanto los dueños de Badajoz como los pilotos tuvieron que apartarse de un salto. Una bala les pasó rozando y los supero a ambos con creces.
Pasado el peligro, miraron hacia la tierra y observaron a un grupo de cazadores relativamente satisfechos. Habían conseguido las piezas suficientes para aguantar una noche más de montería, pero no sabían si sería suficiente para alargarlo otra más. Además estaban algo molestos por la algarabía que había unos metros más allá y que les estaba espantando a la mayoría de los animalillos a los que podían disparar.
Efectivamente, al lado del coto había un estadio donde unos deportistas estaba dando la vuelta de honor mientras el público les aplaudía. Estaban felices pues sabían que, a pesar de haber cambiado recientemente de entrenador, habían conseguido con creces la marca mínima para seguir compitiendo. La gente se rendía a sus pies y soñaban con un buen resultado, quizás el mismo que la edición anterior.
La vuelta de honor se terminó cuando los deportistas observaron en uno de los laterales a un grupo de niños que habían ido con su guardería a animar. Y estos niños, algo pasados de peso, eran tan graciosos que al final, hasta los propios deportistas se pararon ante ellos para darles una ovación. Y más aún cuando les cantaron un par de cuartetas que habían aprendido en clase. Tan buena fue su actuación que, a petición popular, acabaron poniéndoles a ellos las medallas, a modo de reconocimiento como vencedores de la noche.
Por fin anoche empezó el concurso de murgas y hubo un poco de todo. Pero no, no os vamos a ofrecer una crónica habitual, desgranando letras y música; para eso ya hay otros compañeros que lo harán mejor que nosotros.
Aquí os vamos a presentar nuestra opinión en forma de microrrelato, una ficción en pocas líneas donde intentaremos reflejar nuestras opiniones sobre la primera noche de Preliminares. A ver qué os parece:
El dueño de Badajoz miraba, desde lo alto de su castillo, toda la ciudad. Sabía que todo era suyo, pero algo por dentro le decía que, a pesar de llevar varios años allí, no había conseguido calar en los ciudadanos y tendría que seguir buscando la fórmula para agradar más.
Como buscando soluciones, alzó la mirada al cielo y, sorprendido, observó un pequeño escuadrón de pilotos alados sobre una nube. Todos pulcramente vestidos de blanco y con una media sonrisa que representaba satisfacción con su última campaña. A pesar de todo, no tenían claro si los ascenderían y si tendrían que volver a ponerse a los mandos para hacer un nuevo vuelo.
De repente, tanto los dueños de Badajoz como los pilotos tuvieron que apartarse de un salto. Una bala les pasó rozando y los supero a ambos con creces.
Pasado el peligro, miraron hacia la tierra y observaron a un grupo de cazadores relativamente satisfechos. Habían conseguido las piezas suficientes para aguantar una noche más de montería, pero no sabían si sería suficiente para alargarlo otra más. Además estaban algo molestos por la algarabía que había unos metros más allá y que les estaba espantando a la mayoría de los animalillos a los que podían disparar.
Efectivamente, al lado del coto había un estadio donde unos deportistas estaba dando la vuelta de honor mientras el público les aplaudía. Estaban felices pues sabían que, a pesar de haber cambiado recientemente de entrenador, habían conseguido con creces la marca mínima para seguir compitiendo. La gente se rendía a sus pies y soñaban con un buen resultado, quizás el mismo que la edición anterior.
La vuelta de honor se terminó cuando los deportistas observaron en uno de los laterales a un grupo de niños que habían ido con su guardería a animar. Y estos niños, algo pasados de peso, eran tan graciosos que al final, hasta los propios deportistas se pararon ante ellos para darles una ovación. Y más aún cuando les cantaron un par de cuartetas que habían aprendido en clase. Tan buena fue su actuación que, a petición popular, acabaron poniéndoles a ellos las medallas, a modo de reconocimiento como vencedores de la noche.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Pinceladas sobre el Concurso de Murgas 2016 (2ª parte)
¡Buenos días, amigos!
Los Carnavales ya están a la vuelta de la esquina, ahora que hemos conseguido traspasar la barrera psicológica de los 100 días restantes para las Fiestas.
Os queremos actualizar la información sobre la participación de nuestras murgas en el Concurso de 2016. Imaginamos que todos estaréis al tanto, pero es una forma de poner todo en orden y hacer un pequeño resumen.
Empezamos con las malas noticias: otra murga que se cae de la lista es la Las Ladies, como tantas muchas, por razones de tiempo y falta de componentes. También Los Repesca han descartado por segundo año consecutivo su participación de manera prácticamente segura. Y, como sabréis todos de sobra, Los Niños tampoco participarán bajo su nombre habitual.
Por otro lado, hay tres murgas cuyo futuro aún está en el aire: Murguer Queen nos han confirmado hoy mismo que aún tienen dudas sobre su participación, aunque lo están intentando y la semana que viene. Sobre Los 3W sabemos, por fuentes ajenas a la murga, que se han reunido y que algo están ensayando, pero nos ha sido imposible contactar con ellos para tener más detalles. Por último, Yo No Salgo tampoco han contestado a ninguna de nuestras peticiones de información y esto nos hace dudar sobre sus intenciones de participación. Ojalá puedan estar todos.
En el lado positivo, tenemos dos regresos al concurso tras un breve descanso:
Pixa a la Fulaneska, según confirmaron la semana pasada, están preparando actuación con la intención de volver tras la pausa de 2015.
Los Hechiceros de Almendralejo también se subirán de nuevo al López de Ayala e incluso nos han confirmado su nombre: “el ejército del cielo”.
A esto se unen varias murgas habituales que, con algo de retraso, nos confirmaron su participación en la próxima edición:
Las Sospechosas, que buscarán el asalto a las semifinales un año más con el mismo grupo de chicas.
Krma continúan también con prácticamente los mismos componentes, ensayando a buen ritmo.
Al Maridi, los vigentes campeones, también tienen el grupo al completo, y no nos quisieron desvelar su tipo. Habrá que esperar a la inscripción oficial.
Ese es el Espíritu, con tres cambios con respecto al año pasado buscarán la final tras dos años sin pisarla. Empezaron algo más tarde de lo habitual, y tampoco tenían nombre aún tras nuestra última comunicación.
Por último, el gran bombazo de esta edición, la fusión de Los Niños y Los Murallitas, secreto a voces que ellos confirmaron hace unas semanas. Confirman que su nombre estará relacionado con el tipo, pero no sabremos nada hasta más adelante. Sin duda, parten como grandes favoritos en esta edición, y seguramente estarán a la altura de las expectativas.
Con todo esto, vemos que la participación va a ser extremadamente baja, cercana a cifras de hace una década. Confirmados a día de hoy tenemos 24 grupos, que podrían llegar a ser 27 si se confirman los tres que están en el aire. En cualquier caso, sería la cifra más baja desde 2005, cuando participaron precisamente 24, igual que el año anterior, y solo se hicieron dos fases del concurso.
Según las bases de 2015, 24 es precisamente la cifra límite para que se comience el concurso directamente en semifinales. En caso de ser 25, habría también preliminares y, por tanto, una semana más de concurso. Entendemos que esto es un problema para las murgas, ya que tendrían que ampliar el número de pasodobles y cuplés a crear en caso de ir pasando rondas, y estaría bien desvelar cuanto antes esta incógnita.
A continuación os dejamos la lista con las murgas que han confirmado hasta ahora su firme intención de participar:
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La Galera
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Los Zarigüellas
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Las Chimixurris
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Los Chungos
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Los Taifas
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Las Sospechosas
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Marwan
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Las Nenukas
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Los Hechiceros
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Los Indecisos
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Pa 4 días
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Krma
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Los Espantaperros
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Water Closet
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Al Maridi
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Serendipity
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A contragolpe
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Ese Es El Espíritu
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Los Camballotas
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Los Chalaos
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Niños-Murallitas
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Las Polichinelas
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Los Mirinda
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Pixa a la Fulaneska
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